Un grupo de quepeños lucha por conseguir el manejo del 100% de lo que ingresa económicamente al Parque Nacional Manuel Antonio, con el fin de salvar al parque de lo que ellos llaman un declive sin retorno. Desde el acoso que sufren los turistas hasta los problemas de conservación que aquejan las zonas aledañas sin protección y afectan directamente la salud ecosistémica de Manuel Antonio, todo contribuye a la destrucción de uno de los puntos turísticos más importantes a nivel nacional.